Sobre el Paisa

MISIÓN

Trabajar en la elaboración y el continuo mejoramiento de EMPANADAS EL PAISA, para que en base a su calidad y sabor, seamos reconocidos como los mejores.

VISIÓN

Lograr que EMPANADAS EL PAISA sea reconocido como producto y marca a nivel nacional e internacional y de esta manera, sean consideradas un producto típico por la calidad de su sabor.

Conoce nuestra historia

Por: María Realpe (fundadora)

A los de buen gusto y clientes de empanadas el paisa a las originales, les voy a contar la historia de esta empresa de la cual pueden dar fe los vecinos de la carrera 45a con 137 y donde ahora funciona el local principal.

Mi esposo se llama Jorge Quintero y es de Medellín, yo, María Realpe de San Pablo Nariño. Nos conocimos en Cali y por la situación económica y la falta de trabajo nos mudamos a Bogotá, esta ciudad linda que nos acogió muy bien. Gracias a mi cuñado Fernando Quintero, conseguimos un trabajo en la fundación hogar San Francisco, allí aprendimos a restaurar muebles y otros accesorios. Una vez terminado el trabajo allí, abrimos un garaje pequeño de compraventa de muebles San Alejo.

La venta no eran lo suficiente para pagar los costos de arriendo y servicios por eso siempre estábamos retrasados en el pago mensual y temíamos un desalojo. En ese entonces mi hijo Álvaro Javier tenía 10 años, no nos importan nuestras necesidades, pero a el nunca le faltó lo esencial para su vida. Un día me dijo "mamita cuando me y hace las empanadas tan ricas que usted sabe hacer, yo le dije un día de estos por qué yo permanencia muy ocupada.

Pero ese día finalmente llegó. Fritamos y regalamos a los vecinos más allegados; ellos dijeron que porque no lo hacía para la venta que ellos nos compraban. Entonces de esa idea, un peinador que tenía le quité la parte de arriba del espejo, lo convertí en mesa, colocamos un baldosín y sobre un reverbero de gasolina, de esos verdes con tanquecito rojo, una paila y la sacamos afuerita del garaje.

Con mi esposo comenzamos a vender a partir de las 4 de la tarde, porque durante las mañanas estábamos ocupados con las muebles y alistando las empanadas, porque siempre han sido fresquitas. En ese tiempo costaban $500; el primer día vendimos 30 empanadas.

Para nosotros fue una bendición esas 30 empanadas que vendimos. Entonces yo empecé a dejar empanadas fritas y también crudas, para que mi esposo las vendiera mientras yo me iba como mi hijo a los talleres y tiendas a vender y a decir dónde estábamos para tener más clientela. Después de eso no una hubo necesidad de seguir haciéndolo, porque todos en iban a nuestro puesto y se vendían todas.

Sufríamos cada vez que llovía o cuando pasaba la policía, porque ese era su trabajo; teníamos que entrarnos ya que estamos en el andén porque vivíamos en el garaje. En ese tiempo la primera felicidad fue poder comprar unas tejas para hacerlas colocar y no mojarnos para seguir allí. A mi esposo, al que le digo mi gordo, tenía muchos amigos en el barrio, como todo paisaje amiguero, recochon y buen vendedor. A partir de ese momento la gente comenzó a decir "vamos donde el paisa a comer empanadas" y de allí surgió el nombre de la empresa "Empanadas El Paisa". Siempre pediamos el maíz y la carne fiadas, ya que lo que vendíamos lo teníamos destinado para pagar deudas atrasadas.

Al ver qué nos estaba yendo bien con las empanadas, le dije a mi esposo que acabáramos con los muebles y buscáramos un mini local para vender las empanadas; entonces hablamos con el vecino de al frente don Oscar Alzate, el de la droguería Alcalá, donde hasta ahora sigue funcionado y con el mismo propietario. Se lo dijimos y él sin titubear nos dijo que sí, sin fiadores, sin contratos, solo la palabra. Yo misma pinte y adecue el local, gracias a Dios nos fue muy bien. Sólo había una mesita para 2 personas, el resto como ya las demás personas se acomodaban afuera en la barra que nosotros mismos aprovisionamos; ese fue nuestro primer local. Luego creció la clientela y por consiguiente nos trasladamos cerquita; ahí es en donde ahora es el principal y que queda en la carrera 45a con 136 a la vuelta de la estación Alcalá.

Gracias a Dios nuestro hijo creció y desde hace 8 años se metió de lleno a trabajar en la empresa y es por eso que gracias a su conocimiento y al duro trabajo con nosotros, la empresa creció y la tenemos con todo lo que la ley exige, registro INVIMA y conceptos sanitarios, para cuidar a nuestra distinguida clientela a la cual agradecemos inmensamente y seguiremos avanzando. Doy gracias a dios en primer lugar, a mi esposo, a mi hijo y en especial a mi madre, porque fue ella quien me enseñó a hacer las empanadas y a trabajar sin descanso, no desmeritando a mi padre solo que él murió joven y mi madre tuvo que hacerse cargo de mis 10 hermanos y yo.

Empanadas el paisa a las originales los invita a disfrutar de nuestro producto y que Dios los bendiga.